Le decía esta mañana una señora a otra en el tranvía.
Recordé entonces que en casa de mi madre aun tengo guardadas dos cajas llenas de cartas con sus sobres y sus sellos seguramente ahogados en un penetrante olor a humedad.
En Santander mi abuela tiene decenas de cartas archivadas escrupulosamente por remitente y fecha en su mayoría de ex-alumnos agradecidos y que más que de vez en cuando relee porque dice que ella es mayoritariamente recuerdos: "mostly memories".
Ya no escribimos cartas.
Ya no lloramos cuando nos corremos.

2 comentarios:
Aún conservo una carta de mi primer amor, un verano acuoso y libre subí al desván de casa de mi abuela, dentro de un viejo arcón guardaba cartas que le había escrito mi abuelo durante la guerra civil, fue maravilloso poder tan solo tocarlas.
Un beso
Ya no escribimos cartas, es verdad.
Ni lloramos.
Ni nos corremos
en éxtasis de poesía.
Ni sentimos.
Ya no sentimos
nada.
Qué triste.
PD: Ítaca sí existe. :)
Me gusta tu blog.
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